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Comentario al evangelio 24.11.2013

21/11/2013 Más

Ser rey es cosa fácil. Lo difícil es ejercer el Reinado de verdad. Y llegar al reinado de Jesús.

Reinar desde arriba manejando a los demás, lo hace cualquiera. Pero reinar rebajándose y dando su

vida por los demás, morir para que otros vivan, ya es otro cantar.

Subir a la Cruz para acabar con todas las cruces, ese es el verdadero reinado del amor. Y eso es lo

que hizo Jesús. Cargar con su Cruz, para que todos los hombros quedasen sin cruz. La Cruz de

Jesús amontonó todas las cruces que pesaban sobre los hombros de los hombres y mujeres del

mundo.

No soy amigos de esos reyes que viven en Palacios y se llevan la gran vida a cuenta del resto de

ciudadanos. Pero me encanta ese Rey que se llama Jesús que, no tiene palacio, ni tiene siquiera una

casa propia, pero sí dispone de una Cruz para morir colgado y de esa manera hacer que todas las

cruces de los hombres sean retiradas de circulación.

¿Por qué será que todos ansiamos subir, alcanzar altos puestos y mandar?

¿Será cierto eso de que los que quieren estar arriba es precisamente para servir a los de abajo? Mi

pregunta es: ¿Y cuántos de los que ahora están en la cima han hecho más libres a los de abajo? ¿Y

cuántos que han luchado por subir hasta arriba, ahora desde las alturas han hecho más felices a los

de abajo?

Nunca me han gustado esos que prometen mucho cuando están en el llano y cuando están en la

cumbre, se olvidan de cómo nos llamamos.

Por eso, aunque no me gustan mucho los Reyes, me gusta la fiesta de Jesucristo Rey del Universo,

porque al menos Él abrazó su cruz y todas las cruces de tantos hombros heridos se han caído y el

amor las ha amontonado. ¿Será para quemarlas o encender el fuego del amor con su leña?

¿Hay algo más maravilloso que aliviar el dolor de los demás?

¿Hay algo más bello y hermoso que ver al hombre enfermo que vuelve a sonreír?

¿Hay algo más bello que ver que alguien comparte nuestras propias cruces para que nosotros nos

sintamos más libres y esperanzados?

¿Hay algo más bello y hermoso que ver a la gente feliz, aunque su felicidad tenga el precio de la vida

de alguien que tuvo que morir en la cruz, insultado por todos?

Me gustan los reyes que son despreciados para que nosotros seamos reconocidos en nuestra

dignidad humana. Me gustan los reyes a los que se les pide que bajen de su cruz, y prefieren

descolgar a los demás aunque ellos sigan clavados de ella. Me gustan los reyes a los que se les pide

que se salven y prefieren salvar a los demás.

¿Alguien quiere ser rey así?.

(Juan Jaúregui www.juanjauregui.es)

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