Crónica del Día de la Misión en Uster
La jornada comenzó con una masiva y solemne celebración de la Eucaristía. Con una iglesia llena, al son de las gaitas y las voces celebramos una una misa de acción de gracias viva por estos diez años de caminar que ha fortalecido nuestra identidad y la fe.

Tras la misa, la fiesta se trasladó al salón parroquial. Alli pudimos compartir un rico almuerzo fruto del esfuerzo del equipo de cocina. Entre plato y plato algunas actividades y concursos. Adultos mayores, jóvenes y niños compartieron el espacio en una armonía intergeneracional.

Al final de la jornada los misioneros repartieron a cada uno de los asistentes un pequeño recuerdo de la jornada: una bolsa con el logo de los diez años, una tarjeta con la imagen de la Virgen de la capilla de Misión que une nuestra comunidad y una nariz de payaso, símbolo de a alegría que debe ser siempre la guía de nuestra comunidad.

Este décimo aniversario nos invita a mirar hacia atrás con profundo agradecimiento, pero sobre todo, nos impulsa a mirar hacia adelante con un ánimo renovado. La Misión sigue estando más viva que nunca, lista para acoger, acompañar y celebrar la vida de cada hermano que llega a estas tierras suizas.
¡Gracias de corazón a todos los que hicieron de este domingo en Uster un día inolvidable!
